jueves, 25 de agosto de 2011

El origen de la secuencia semanal universal


Todos sabemos que los nombres de los días de la semana provienen de la observación que hicieron antiguos astrónomos de los astros.
Los siete astros visibles a simple vista, que varían su posición en el cielo (mientras que las estrellas están “fijas”), son el sol, la luna, marte, mercurio, júpiter, venus y saturno.
Sin embargo, hay algunas cuestiones que hasta el día de hoy no han sido resueltas: en primer lugar, por qué se crearon “semanas”, justamente de siete días; pero, sobre todo, la “secuencia semanal universal”, o bien, la disposición específica de los días en la semana, que aún no ha sido explicada con claridad.
En cuanto a la duración de siete días, se plantearon varias hipótesis, pero la más probable es que en la antigüedad, quizás durante la era de los sumerios o incluso antes, durante el periodo anti-diluviano, se dieron cuenta, observando la luna, de que ésta tarda 28 días para girar alrededor de la Tierra. Este tiempo, llamado “fase lunar”, está compuesto por cuatro períodos, cada uno de 7 días: luna llena, luna menguante, luna nueva y luna creciente.
En la tradición astrológica sumeria, egipcia y greco-romana, los nombres de los días se la semana provienen de los siete astros visibles a simple vista: el sol (considerado dios en muchas antiguas civilizaciones, y asociado a Apolo en la cosmogonía griega y romana), o día del Señor (por tanto, Dominus en latín), se asoció al domingo; la luna (vinculada a la diosa Artemisa en la cosmogonía griega y a Diana en la romana), corresponde al siguiente día, el lunes; marte (Dios de la guerra, Ares en Grecia), al martes; mercurio (mensajero de los dioses, Hermes en Grecia), al miércoles; júpiter (divinidad suprema para los antiguos griegos, Zeus en Grecia), al jueves; venus (diosa del amor, Afrodita en Grecia), al viernes; y saturno (Crono en Grecia, dios de la agricultura), al sábado.
En la antigua tradición astrológica hindú, los nombres de los días de la semana provienen exactamente de los mismos astros: surya (sol), soma (luna) mangala (marte), budha (mercurio), guru (júpiter), shukra (venus) y shani (saturno). 
También en las tradiciones china, japonesa, tibetana y coreana, los nombres de los días de la semana provienen de los mismos astros, visibles a simple vista, cuya ubicación en el cielo cambia según la posición del observador situado en la Tierra.
En lo que concierne, en cambio, a la “secuencia semanal”, las cosas se complican, puesto que la secuencia universalmente adoptada: domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado, no tiene que ver ni con la distancia del correspondiente astro de la Tierra, ni con su grandeza o luminosidad.
Lo extraño es que, aparentemente, todas las antiguas culturas, tanto la china como la hindú, e incluso la del oriente medio y la egipcia, adoptaron la misma secuencia semanal, lo que constituye de por sí un enigma.
¿Es posible que la misma secuencia semanal haya sido acogida contemporáneamente por pueblos tan distantes entre sí? ¿O quizá hay un origen común antediluviano del cual luego se derivaron todas las secuencias semanales?
Por ahora no hay respuesta a esta pregunta, pero es interesante analizar las teorías que proponen el origen de la actual secuencia semanal.
La primera teoría es la de los “saltos cada tres astros”. Partiendo de la secuencia del astro visible más lejano (según los antiguos), o bien, en el orden: saturno, júpiter, marte, sol, venus, mercurio, luna, se procede a saltar cada tres y se obtiene: saturno (sábado), sol (domingo), luna (lunes), marte (martes), mercurio (miércoles), júpiter (jueves) y, finalmente, venus (viernes).
La segunda hipótesis asigna a cada hora del día (24 horas) el nombre de un planeta (siempre a partir del esquema del astro visible más lejano, según los antiguos), comenzando por la primera hora (00-01), que se asigna a saturno (el astro más lejano), la segunda a júpiter, la tercera a marte y así, hasta la última hora del día (23-24), dedicada a marte. La primera hora del segundo día se dedicará, por consiguiente, al sol.
Al seguir este esquema, se evidencia que, si la primera hora y el primer día se dedican a saturno (o bien, sábado), el segundo día se dedicará al sol (por lo tanto, domingo), y la primera hora del tercer día se dedicará a la luna (a saber, lunes). Siguiendo esta lógica, se obtendrá la secuencia semanal que todos usamos.
Estos dos métodos nos los trasmitió el historiador Dion Casio en su Historia Romana. Según el estudioso Bickerman, en cambio, fue el filósofo griego Celso quien mencionó en sus obras el origen persa de la hipótesis que asigna a cada hora del día el nombre de un planeta.
Hay, no obstante, otra teoría muy interesante que explica la secuencia semanal universalmente adoptada: el esotérico peruano Daniel Ruzo (1900-1991), quien estudió a fondo al altiplano de Marcahuasi en Perú, elaboró una teoría esotérica-alquímica muy particular.
Según la alquimia medieval (que proviene, a su vez, de la egipcia), a cada dios de la antigüedad le estaba asignado un elemento: Saturno estaba asociado al plomo, Júpiter al estaño, Marte al hierro, Apolo (sol) al oro, Venus al cobre, Mercurio al mercurio y Diana (luna) a la plata.
Ahora bien, si consideramos el peso atómico de cada elemento, obtenemos la siguiente secuencia decreciente: plomo (Saturno, sábado), 82; mercurio (Mercurio, miércoles), 80; oro (Apolo, domingo), 79; estaño (Júpiter, jueves), 50; plata (Diana, lunes), 47; cobre (Venus, viernes), 29; hierro (Marte, martes), 26.
Aplicando luego a esta tercera teoría el método del “salto cada dos elementos” obtenemos, empezando por Saturno: sábado, domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, o bien, la secuencia semanal universal.
Como puede verse, hay varias teorías que explican el orden de la “secuencia semanal universal”, pero ninguna es aceptada como la verdadera. 
No parece creíble que las llamadas “primeras civilizaciones” (sumerios, cultura del valle del Indo, chinos) hayan adoptado al unísono la misma secuencia semanal por pura casualidad.
Es más probable que haya un origen común de esta secuencia, quizás en la era antediluviana. 

YURI LEVERATTO
Copyright 2011

Bibliografía: Ruzo, Daniel, Marcahuasi la historia fantástica de un descubrimiento (1974).

Imagen: mapamundi babilones


No hay comentarios:

Publicar un comentario