miércoles, 18 de mayo de 2016

Jesucristo venció el pecado y la muerte



Este escrito está dedicado a los agnósticos, a los musulmanes, a los budistas, a los hinduistas, a los nueva era y a todas las personas que piensan salvarse a través de la misericordia de Dios o que piensan que, después de la muerte, Dios hace un balance de las acciones buenas y malas cometidas, y si las buenas prevalecen, creen que podrán llegar a su presencia.
Primero que todo explicaré por qué Jesucristo murió en la cruz, y luego demostraré que con los otros tipos de fe o filosofías no es posible llegar a la presencia de Dios.
Para comprender por qué Jesucristo murió en la cruz, hay que hacer una premisa y describir el evento bíblico de la creación del hombre, así como es narrado en el Génesis.
Según el primer libro de la Biblia, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios:
(Génesis 1, parte del verso 26):

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,conforme a nuestra semejanza

Esto significa que el hombre fue hecho inmortal y sin pecado, a imagen y semejanza de Dios.
Después de la creación del hombre, Dios le permitió vivir en paz y en abundancia, pero le indicó que si comía el fruto de un árbol particular, moriría. Veamos los pasajes correspondientes, Génesis (2, 16-17):

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 
mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 

Luego Satanás, bajo forma de serpiente, tentó al hombre contándole la siguiente mentira, Génesis (3, 4-5):

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

A continuación, el hombre, desobedeciendo a Dios, cometió el pecado. Es el primer acto de pedantería, de no humildad cometido por el hombre. El primer acto con el cual el hombre demuestra querer ser igual a Dios.
Después de este acto, el pecado se introdujo en la mente humana y causó la proliferación del mal.
Pero hay otro punto importante del Génesis para comprender por qué Jesús murió en la cruz. En cierto momento Dios se dirige a la serpiente y dice, Génesis (3, 14-15):

Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

La estirpe de la mujer es Jesucristo, el cual vencerá el pecado, y por tanto derrotará a Satanás en la cruz.
Durante los siglos siguientes, los judíos expiaban temporalmente los pecados por medio de la matanza de animales (por lo general, corderos o carneros). ¿Por qué se realizaban esos sacrificios? El pecador veía morir a un animal del propio rebaño, un animal inocente que moría para expiar su pecado. Estos sacrificios eran repetidos para recordar los pecados, más que para quitarlos. Veamos a tal propósito este pasaje de la Epístola a los Hebreos (10, 1-4):

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. 
De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 
Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

Estos sacrificios, por tanto, anticipaban la remisión definitiva de los pecados que se efectuaría por Dios encarnado, o sea por Jesucristo, en la cruz. En efecto, durante el período del Antiguo Testamento, los judíos sabían que solo Dios podría perdonar los pecados; veamos a tal propósito este verso de Isaías (1, 18):

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 

Y también cuando Jesús dijo, Evangelio de Marcos (2, 5):

Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 

Los escribas respondieron, Evangelio de Marco (2, 7):

¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 

Varios profetas, durante el Antiguo Testamento, habían predicho la misión salvadora del Hijo de Dios, como por ejemplo Isaías (53: 3-9):

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 
Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 
Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

Cuando el Verbo se encarnó en el vientre de una mujer santa, María, entonces vino a la luz el Salvador del mundo, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Su objetivo principal sobre la tierra fue el de “quitar el pecado del mundo”. En efecto, Evangelio de Juan (1, 29).

El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 

Pero, ¿cómo pudo, un hombre, aún si era perfecto, perdonar el pecado de toda la humanidad?
Primero que todo debemos recordar que Jesús fue tentado por Satanás. También Adán y Eva fueron tentados y cayeron. Pero Jesús fue tentado y no cayó. No pecó. 
Jesús, siendo la encarnación del Verbo, es verdadero Dios y verdadero hombre. Vino en forma humana porque como hombre pudo sufrir sobre la cruz, pero como Dios pudo perdonar todos los pecados. Precisamente todos, desde el pecado de Adán hasta el fin de los tiempos. Recordemos que solo Dios puede perdonar los pecados, Evangelio de Marcos (2, 7), pero recordemos también que Dios dijo, en el Jardín, Génesis (2, 17):

mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 

Es como si Dios hubiera dicho: “si me desobedeces, o sea si pecas, ciertamente morirás”.

Pablo de Tarso retomó esta frase de Dios y escribió en la Epístola a los Romanos (6, 23):

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. 

Por tanto, vemos que Dios, siendo infinitamente misericordioso, quiso perdonar todos los pecados. Pero Dios es también infinitamente sagrado, y no se puede llegar a su presencia manchándose de pecado. Incluso una pequeña mancha, si no es perdonada, no permite al hombre poder llegar a la presencia de Dios.
Dios es también infinitamente justo y debe poder condenar todos los pecados. La única solución a esta triple realidad de Dios (infinita misericordia, sacralidad y justicia) es el envío del Hijo, que tenía que expiar nuestros pecados en la cruz.

Por lo tanto Dio ha enviado su unico Hijo, Jesúcristo, para que todos los pecados fuesen imputados a el y para que el muriera en nuestro lugar, Segunda de Corintios, (5,21):

"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él"

Recordemos, sin embargo, que según la Epístola a los Hebreos (9, 22):

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Jesucristo, por tanto, para poder perdonar todos los pecados, tenía que morir derramando su sangre.
¿Cómo es posible que nosotros obtengamos el perdón de nuestros pecados por medio de la sangre de Jesucristo?
Siendo él Dios, es omnisciente, por tanto, en la cruz, él veía cada pecado pasado, presente y futuro. Su sacrificio, siendo un sacrificio de valor infinito, (Dios es infinito), bastó para “quitar”, o sea perdonar, cada pecado cometido en la tierra hasta el fin de los tiempos.
Nosotros obtenemos el perdón de nuestros pecados si nos arrepentimos y si reconocemos que Jesucristo expió nuestros pecados en la cruz por nosotros. En práctica, la justicia de Jesús fue dada a quien cree en él, a quien fue justificado por él, y el pecado de quien cree en él fue trasferido sobre él en la cruz. Es el sacrificio final y perfecto.
Ahora analicemos la derrota de Satanás. Jesús había sido tentado en el desierto, pero no sucumbió. Cuando Jesús estaba en la cruz, Satanás lo tentó por última vez, intimándolo a que descendiera de la cruz. En efecto, Evangelio de Marcos (15, 31-32):

De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los escribas: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos”. También los que estaban crucificados con él le injuriaban.

Si Jesús hubiera bajado de la cruz, hubiera sido una derrotada para él y una victoria para Satanás. En efecto, Satanás quería que el pecado no fuera anulado y que Jesús no expiara todos los pecados con su sangre. Pero Jesús no bajó de la cruz y quiso obedecer al Padre hasta lo último, hasta su muerte en la cruz. Antes de morir, dijo, Evangelio de Juan (19, 30):

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: “Consumado es”. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

¿Qué significa esta frase? Jesús estaba listo para morir y expiar todos los pecados del mundo. Justo en el instante de su muerte, Satanás fue vencido para siempre. El pecado introducido por Satanás en el mundo había sido vencido, vencido con la muerte de Jesús. La muerte en la cruz de Jesucristo fue la victoria final sobre el pecado y sobre Satanás. En aquel momento, Jesús hirió en la cabeza a Satanás como había sido anticipado en el Génesis (3, 14-15).
Tres días después, Jesús resucitó de entre los muertos. Por tanto, además del pecado vencido con su muerte, Jesús venció la muerte con su Resurrección.
Por consiguiente, cualquiera que tenga la pretensión de llegar a la presencia de Dios sin obtener el perdón de los pecados por Dios mismo, basándose solo en la justicia o en sus buenas obras, no podrá hacerlo, porque todos somos pecadores e incluso el pecado más mínimo, si no está lavado por la fe de que Jesús lo quitó, impide el acceso al Padre, porque Dios es infinitamente sagrado.
De modo que ninguna otra fe ni filosofía alguna nos permite a nosotros, los seres humanos, poder ser lavados del pecado. Con la misericordia de Dios, como creen los musulmanes, no es posible. A través del nirvana, al cual se llega después de numerosos renacimientos o reencarnaciones, no es posible, porque la reencarnación, en vez de resolver el problema del pecado, lo multiplica al infinito. En efecto, si uno cometió un pecado, en la próxima vida tendrá que ser la víctima del mismo pecado, de manera que se necesita otro pecador, y así. 
La única forma de poder llegar a la presencia de Dios es a través de Jesucristo. En efecto, él dijo, Evangelio de Juan (14, 6):

Jesús le dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

YURI LEVERATTO
Copyright 2016

Traducción de Julia Escobar Villegas
julia.escobar.villegas@gmail.com

3 comentarios:

  1. Gracias por el blog fue muy reconfortante. Solo en el Señor Jesucristo hay salvación. Juan 3:16

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  2. JAMAS DIOS SERA HOMBRE, ESTO ES MITOLOGIA GRIEGA

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    1. Esto es lo que tu crees. Pero la evidencia bíblica nos dice que los judíos creían que Dios tiene un Hijo: Salmos 2, 7:
      "Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;
      Yo te engendré hoy".

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