miércoles, 16 de diciembre de 2015

La muerte en la cruz de Jesucristo


El fundamento de la fe cristiana es que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, ha muerto en la cruz con el fin de quitar el pecado del mundo y el tercer día ha resucitado de los muertos, venciendo el pecado y la muerte. La Resurrección ha sido un evento sobrenatural que no se puede probar científicamente. Pero es verdad que hay muchos indicios que corroboran este hecho, y además ninguna teoría ha podido probar que la Resurrección no sea verdad.
La muerte en la cruz de Jesucristo es en cambio un evento histórico y comprobado. Hoy en día no hay ningún historiador serio del Nuevo Testamento que niega la muerte en la cruz de Jesucristo. Pero de toda manera los islámicos consideran que este hecho no haya pasado. Ellos, en contradicción con esta evidencia histórica, afirman que Jesucristo no murió en la cruz, pero fue reemplazado por otra persona (1). Miramos en qué basan su creencia. En primer lugar en su libro sagrado, el Corán (4, 157-158):

Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero sino que siguen suposiciones, y ciertamente no lo mataron. Allah lo ascendió al cielo [en cuerpo y alma]. Allah es Poderoso, Sabio.

En este artículo vamos a probar que la crucifixión y la muerte en la cruz de Jesucristo son hechos históricos, que pasaron realmente y que por esto cualquier otra teoría que niega la muerte en la cruz de Jesucristo es contra la historia y contra la lógica.
Primero que todo hay las fuentes cristianas y no-cristianas sobre la muerte en la cruz de Jesucristo. Las fuentes cristianas están conformadas por los libros del Nuevo Testamento, todos escritos en el primer siglo (los más antiguos) y todos escritos por personas que han vivido con Jesús, han divulgado el Evangelio, y además han decidido de poner el nombre de Cristo antes de sus propias vidas: han decidido de morir como mártires para non negar el nombre del Mesías. Me refiero a Marcos, Mateo, Pablo de Tarso, Pedro, Judas Tadeo, Santiago.
Después tenemos las fuentes documentales no-cristianas. Primero que todo está la fuente documental de Cornelio Tácito, que escribe así en sus anales (XV, 44):

“Y así Nerón, para divertir esta voz y descargarse, dio por culpados de él, y comenzó a castigar con exquisitos géneros de tormentos, a unos hombres aborrecidos del vulgo por sus excesos, llamados comúnmente cristianos. El autor de este nombre fue Cristo, el cual, imperando Tiberio, había sido justiciado por orden de Poncio Pilato”.

Tácito, describe los cristianos y confirma lo que está escrito en los Evangelios: Jesucristo vivó bajo el imperio de Tiberio (14-37 d.C.), y fue crucificado por Poncio Pilato.
Después tenemos el libro “Antigüedades Judías” donde en el pasaje llamado Testimonium Flavianum, Flavio Josefo describe la crucifixión de Jesús y además su Resurrección:

“Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo, y atrajo hacia Él a muchos judíos y a muchos gentiles además. Era el Cristo. Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas. La tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día”. 

Miramos ahora otra fuente histórica sobre la crucifixión de Jesús, el Talmud de Babilonia, una colección de escritos rabínicos judíos compilada a partir del 70 d.C. A continuación, un pasaje:

“La vigilia de la fiesta de Pascua, Yeshu, el Nazareno, fue colgado. Durante los cuarenta días posteriores a su ejecución, un pregonero fue anunciando: “Yeshu, el Nazareno, está a punto de ser apedreado porque ha practicado la magia, ha seducido y ha descarriado a Israel”.

Este pasaje non solo es una prueba de la existencia misma de Jesús, sino que explica indirectamente, desde el punto de vista de los judíos que no creyeron en él, el motivo de su crucifixión. De hecho, se sostiene que practicó la “magia” y que “descarrió a Israel”. De una parte, se confirman los milagros, considerados como la “magia” de quien no creía; de otra parte, se confirman los Evangelios, que describen por qué Jesús fue enviado al patíbulo, ya que desde el punto de vista de los judíos no creyentes, él era un apóstata, o bien, una persona blasfema que no cree en las sagradas escrituras, sino que se sustituye a ellas.
Hay otras fuentes históricas sobre la crucifixión de Jesús, como por ejemplo aquella de Luciano de Samostata (120-180 d.C.), en su obra “Sobre la muerte de Peregrino” (XI-XIII):

“Como sabéis, los cristianos adoran a un hombre de este tiempo, que creó sus novedosos ritos y que fue por ello crucificado… Su fundador dejó impresa en ellos la convicción de que todos son hermanos desde el momento en que se convierten y rechazan a los dioses de Grecia, para adorar en cambio al sabio crucificado y vivir según sus preceptos”

Luciano de Samostata, aunque no era cristiano, y además siendo un crítico de la fe cristiana, confirma che (Cristo) fue crucificado.
Analizamos ahora desde un punto de vista lógico la posición islámica, ósea que Jesucristo no murió en la cruz porque “fue substituido por otro”.
Si analizamos todas las fuentes cristianas vemos que Cristo se ha presentado a los Apóstoles y a los otros seguidores el tercer día después de su muerte, afirmando su Resurrección exactamente como había anunciado. Pero si Jesucristo no hubiese muerto en la cruz y después se hubiese presentado a los Apóstoles mostrándose resucitado, en este caso hubiese sido un impostor, porque hubiese mentido. Ninguno de los Apóstoles ha pensado en una substitución de personas, obvio porque el Apóstol Juan, María, la madre de Jesús y otras mujeres estaban presentes bajo la cruz y tenían la certeza absoluta de su muerte.
¿Pudiese haber sido que el hombre crucificado no fue Jesús? Imposible, porque Jesucristo fue fácilmente individuado en su rostro y en su físico cuando fue arrestado. Después fue presentado al Sinedrio, por lo tanto se conocía muy bien su rostro. Además la lógica dice que si verdaderamente otra persona hubiese sido enviada a la cruz y no Jesús, ¿porque esta persona, sabiendo de estar siendo intercambiada por Jesús, no lo ha declarado? Nadie va a la muerte feliz, sabiendo de estar siendo intercambiado por otro.
A este punto estamos seguros que el hombre en la cruz era Jesucristo.
Analicemos ahora la posibilidad que la crucifixión no fue suficiente para matar a Jesucristo. Es prácticamente imposible. La crucifixión era la condena más cruel y segura utilizada durante el imperio romano. Además, muchas veces y seguramente en el caso de Jesucristo, la crucifixión seguía severas flagelaciones que causaban fuertes pérdidas de sangre.
Varios médicos (2) han declarado que la muerte de Jesucristo fue provocada por asfixia causada por la posición forzada que impide al tórax de respirar. Estos médicos han confirmado que después de haber muerto e después de haber quedado muerto por lo menos cinco minutos non hubiese sido posible “reanimarlo”. Además en el Evangelio de Juan (19, 34), se describe que un centurión perforó la caja torácica (y por lo tanto el pulmón) de Jesús con una lanza.
Jesús ya estaba muerto y por eso no reaccionó. Por lo tanto tenemos varias razones para afirmar que Jesús estaba realmente muerto cuando su cuerpo fue bajado de la cruz.
La última hipótesis que se puede confutar con la historia y la lógica es la muerte aparente.
Si Jesús fuera muerto en “apariencia” e si hubiese despertado el tercer día, no hubiese podido remover la piedra sepulcral. Además, aun admitiendo que la piedra fue removida por otros, ¿cómo pudiera el “Jesús que no murió en la cruz”, convencer sus seguidores de haber resucitado? Imposible, porque la Resurrección descrita por los Apóstoles (que después prefirieron ir a la muerte, que negar a Jesucristo), es una Resurrección gloriosa, de aquel que es verdadero Dios y verdadero hombre, sin heridas (excepto los signos de los clavos y de la lanza). No era un Jesús “demacrado y débil” aquel que se presentó a sus seguidores, sino era un Jesucristo invencible, todopoderoso, era aquel que había vencido el pecado y la muerte, era el Verbo encarnado. Por lo tanto, una cosa seria una improbable sobrevivencia de muerte aparente, otra cosa es la Resurrección!.
Hoy en día la totalidad de los historiadores del Nuevo Testamento (con la excepción de algunos historiadores islámicos), no tiene dudas que Jesucristo murió en la cruz (3) (4) (5).
Así que está demostrado de manera histórica que Jesucristo murió realmente en la cruz. Las falsas tesis que divulgan el contrario podrían ser el resultado de la divulgación de algunos Evangelios gnósticos que existían en el segundo y tercer siglo de la era cristiana. Pero ninguno de aquellos gnósticos estaba dispuesto a morir para afirmar aquellas tesis. Los Apóstoles del primer siglo, en cambio, que habían vivido con Jesucristo e lo habían conocido en persona, testimoniaban su muerte y su Resurrección con el martirio.

YURI LEVERATTO
Copyright 2015

Foto: Diego Velázquez, Cristo crucificado

Bibliografía: Podemos estar ciertos que Jesús murió en la cruz? Una mirada a la práctica de la crucifixión, Michael Licona.
Note:
1-«shubbiha lahum»; algunas veces esta expresión fue traducida con “fue reemplazado por otra persona”
2-The Death of the Messiah, Volume 2 (New York: Doubleday, 1994), 1088ff.
3-John Dominic Crossan, Jesus: A Revolutionary Biography (San Francisco: HarperCollings, 1991), 145.
4-Gerd Lüdemann. The Resurrection of Christ (Amherst, NY: Prometheus, 2004), 50.
5-Michael Licona www.4truth.net

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