lunes, 12 de enero de 2015

La teoría del excepcionalismo americano en el mundo multipolar del siglo XXI


En 1944, Estados Unidos de América se impuso como la única potencia dominante del planeta. En los acuerdos de Bretton Woods se decidió que el dólar sería la divisa de referencia mundial y que todos los principales bienes de intercambio (petróleo, oro, granos, café, etc.) serían cotizados en dólares, volviendo de hecho a esta moneda una divisa global. Al año siguiente se fundaron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, ambos con sede en Washington D.C., y se iniciaron las labores de las Naciones Unidas con sede en Nueva York.
Los cinco países vencedores de la Segunda Guerra Mundial (Estados Unidos, China, Unión Soviética, Francia y Reino Unido), obtuvieron el estatus de miembros permanentes del Consejo de Seguridad, con derecho a veto.
Estos países, especialmente la Unión Soviética y China, estaban golpeados por la destrucción que había causado el conflicto, mientras que Estados Unidos no había sufrido mayores pérdidas humanas y ninguna pérdida material en su territorio. Además, desde el punto de vista militar, Estados Unidos era el único país del mundo que poseía y, por desgracia, que también había usado, las primeras armas atómicas.
En lo que concierne a la economía, si bien en 1945 hubo una recesión temporal, Estados Unidos tenía un producto interno bruto de 228 mil millones de dólares, equivalente aproximadamente a la mitad del PIB mundial (1).
Ya en 1950, cuando inició la Guerra de Corea, el PIB de Estados Unidos tenía un crecimiento del 8% y la inflación bajó al 6%.
En 1950, Estados Unidos se encontró en una situación de dominio absoluto del planeta, tanto militar como económicamente, y eso no hizo más que reforzar la teoría del excepcionalismo americano.
En realidad, desde un punto de vista sociológico, muchos otros pueblos se ven a sí mismos en el centro del mundo: los hebreos se consideran el “pueblo elegido”, los rusos ven su propia tierra como “la gran madre Rusia”, los chinos denominan a su territorio “zhongguo”, que literalmente significa “el país del centro”, pero para los americanos esta teoría es mucho más significativa que para otros grupos humanos.
Esta teoría, que se remonta al período entre 1831 y 1840, basada en el libro Democracia en América del escritor francés Alexis de Toqueville, sostiene que por motivos geográficos, históricos, políticos, culturales y económicos, Estados Unidos de América es “excepcional”, o bien, diferente respecto a todos los otros países de la Tierra.
Aunque inicialmente esta supuesta excepcionalidad no significaba superioridad, algunos exponentes del neoconservadurismo sostienen, en cambio, que Estados Unidos debe ser considerado en un plano de superioridad respecto a las demás naciones de la Tierra.
En la base de esta teoría estaría el hecho de que en Norteamérica no hubo una tradición feudal o monárquica, y que la Revolución americana habría establecido las bases para un progreso sin límites, que habría beneficiado a todos los ciudadanos.
Se olvida, sin embargo, que el nacimiento y la expansión hacia el occidente de Estados Unidos se efectuó en detrimento de los indígenas de América hasta el siglo XIX, y que durante ese mismo siglo, el capitalismo del norte se impuso con la fuerza sobre los grandes latifundistas del sur.
Desde el punto de vista religioso, los puritanos, secuaces de Jacobo Arminio, pensaron ser los elegidos de la única verdadera religión, el calvinismo, y veían la fundación de Estados Unidos como la ciudad del Sol de Tomás Campanella, un reino utópico y perfecto donde habría reinado la abundancia. Esto es, sin embargo, un concepto antropológico común a muchas etnias, como por ejemplo algunos pueblos indígenas de Suramérica que creen haber sido los primeros en ser creados por Dios.
Desde el punto de vista político, varios escritores y profesores eméritos como Gordon Wood, aseguraron que la Revolución americana fue el evento fundamental que señaló a los Estados Unidos como “excepcionales” y diferentes de cualquier otro país.
También el presidente Abraham Lincoln aseveró que Estados Unidos es excepcional, ya que no fue fundado sobre una etnia, sino en base de las libertades republicanas e igualitarias.
El historiador Harry Williams (1909-1979) afirmó:

En Estados Unidos el hombre creará una sociedad que será la mejor, la más feliz del mundo. Estados Unidos fue la suprema demostración de la democracia. Pero la Unión no existe para volver al hombre libre en América. Esta tuvo una misión más grande: volver a los hombres libres en todas partes. A través de la sola fuerza de su ejemplo, América llevará la democracia al mundo no democrático. (2)

Volviendo al escenario geopolítico de la segunda mitad del siglo XX, se nota que Estados Unidos, con la excusa de llevar la democracia al mundo no democrático, condujo varias guerras de dominio, siguiendo la filosofía de los antiguos romanos: divide y reinarás.
Fue así como Alemania fue dividida en este y oeste, Corea fue separada en norte y sur, Vietnam fue también escindida en norte y sur, y China fue partida en popular y nacional, esta última apoyada por Estados Unidos. Se crearon entonces dos bloques, de una parte Estados Unidos y sus aliados de Europa Occidental, y de otra parte la Unión Soviética, que junto a China popular dominó por largos años el bloque anticapitalista.
En 1970, Estados Unidos había alcanzado un PIB de 1 billón de dólares, mientras que en el segundo puesto estaba la Unión Soviética con 443 mil millones de dólares y una economía totalmente planificada.
En 1971, Henry Kissinger empezó los diálogos de apertura económica con Zhou Enlai, estableciendo las bases para el crecimiento de las inversiones occidentales en la República Popular China (RPC).
La Unión Soviética se encontraba entonces aislada y perdió gradualmente su fuerza, también a causa del conflicto en Afganistán. En 1990, Estados Unidos dominaba el escenario económico mundial con 6 billones de dólares de PIB, mientras que la Unión Soviética contaba con un producto diez veces inferior.
Los acontecimientos de 1991 llevaron a la disolución de la Unión Soviética y a la victoria definitiva de Estados Unidos en la Guerra Fría.
A una distancia de 46 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se encontraba todavía en una posición de extrema ventaja, tanto económica como militarmente, pero también cultural (música, actividades cinematográficas y literarias) y científicamente (número de Premios Nobel obtenidos), sobre el resto del planeta.
Con la disolución de la Unión Soviética y la consiguiente independencia de Rusia y de los otros países ex soviéticos, Estados Unidos aprovechó la temporal debilidad rusa e impulsó una gradual absorción de los países orientales europeos en la Unión Europea y, por tanto, en la Alianza Atlántica. Países como Polonia, República Checa, Hungría, Bulgaria y Rumania, por un tiempo dominados por la política de la Unión Soviética, entraron en la órbita occidental.
Estados Unidos obtuvo nuevos mercados para sus productos y nuevos territorios para el dominio militar y el sucesivo asedio de Rusia. Además, por medio de audaces acuerdos económicos, logró incluso entrar en Rusia con varias empresas multinacionales. A finales del siglo XX, el dólar continuaba siendo la divisa de referencia mundial (además de un bien de refugio en los momentos de crisis).
Pero justo cuando el poder del país de estrellas y rayas parecía no tener límites, varias amenazas estaban surgiendo en el horizonte.
Primero que todo, el poder de la RPC estaba creciendo, tanto económica como militarmente. Pronto, China popular se convirtió en la segunda nación por producto interno bruto, superando a Alemania y a Japón, y reforzó su poder militar.
Luego, la creación, a partir del 2002, de la moneda única europea, el euro, adoptada inmediatamente como segunda divisa de referencia en los mercados mundiales, disminuyó parcialmente el poder excesivo del dólar. Sin embargo, Estados Unidos no vio nunca al euro como una amenaza, justamente porque también en los primeros años del siglo XX todos los bienes de primera necesidad, desde el petróleo hasta el oro y los alimentos agrícolas, continuaban siendo cotizados y pagados en dólares.
Pero la política que tendía al control de otros gobiernos y a la expansión del dominio de Estados Unidos continuó también en los primeros años del tercer milenio. Con la excusa de llevar la democracia al Medio Oriente (excepcionalismo de Harry Williams), Estados Unidos invadió a Afganistán en el 2001 y a Irak en el 2003. En realidad, el objetivo era el dominio de riquísimos yacimientos de petróleo en el Golfo Pérsico, y el asedio de Irán, que se estaba imponiendo como potencia regional.
A partir del 2008, no obstante, el dominio de Estados Unidos sobre el planeta sufrió algunos errores de estrategia geopolítica que podrían desembocar en un futuro en un redimensionamiento de su potencia.
Primero que todo, Estados Unidos perdió el dominio que tenía históricamente sobre Suramérica. Sólo Colombia, Perú y Chile permanecieron aliados de Estados Unidos, mientras que Venezuela, Ecuador, Brasil, Bolivia y recientemente Argentina y Uruguay disminuyeron lentamente su dependencia de Washington y establecieron las bases para la creación de un “Banco del Sur”.
Al mismo tiempo, se dio el vertiginoso ascenso económico de la República Popular China, de la India y de Rusia, que en el 2009, junto a Brasil, se unieron en el primer vértice del BRIC, ampliado luego en Suráfrica con el acrónimo BRICS. El mundo ya no estaba dominado por Estados Unidos, sino que se había vuelto multipolar.
El objetivo de los países BRICS fue inicialmente el de incrementar los intercambios entre los países fundadores, pero ahora, en el 2014, hay una novedad relevante: fue puesta la primera piedra del Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS, que tendrá sede en Shangai.
Por tanto, sesenta y nueve años después de la fundación del Banco Mundial y del IMF, se funda un banco que podría minar la supremacía mundial del dólar.
Los países del BRICS ya comercian entre ellos aceptando los pagos en divisas locales o en euros, pero si en un futuro prestaran dinero a países en vía de desarrollo africanos y suramericanos (no olvidemos que en los últimos años China popular incrementó sus relaciones geoestratégicas con África) serían competencia directa del poder del dólar, de quien lo imprime, la Federal Reserve, y de quien lo presta, el Banco Mundial y el IMF.
Hay que preguntarse si el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS prestará dólares o las divisas locales como el yuan renminbi o el rublo, monedas que sin embargo no circulan libremente en todo el mundo, justamente porque no son aceptadas internacionalmente.
Si prestara dólares, el BRICS recaería en la red del poder de Estados Unidos, porque por más grandes que sean las reservas de dólares de Rusia y de la República Popular China, se agotarán, y la Nueva Banca de Desarrollo dependerá entonces otra vez del Banco Mundial. Si, en cambio, se creara confianza en la moneda de la RPC o de Rusia, y estas últimas se aceptaran internacionalmente, las cosas podrían cambiar de verdad.
Es así como el excepcionalismo americano, regido por un país que todavía hoy conserva alrededor de 600 bases militares por fuera de sus confines, podría colapsar como un gigante de pies de arcilla, o quizás no. Ya veremos.

YURI LEVERATTO
Copyright 2014

Traducción de Julia Escobar Villegas
julia.escobar.villegas@gmail.com

Se puede reproducir este artículo indicando claramente el nombre del autor y añadiendo un link a la fuente.
(1) http://useconomy.about.com/od/GDP-by-Year/a/US-GDP-History.htm
(2) T. Harry Williams, "Abraham Lincoln--Principle and Pragmatism in Politics: A Review Article," Mississippi Valley Historical Review (1953) 40#1 pp. 89-106 at page 97 in JSTOR

No hay comentarios:

Publicar un comentario