martes, 5 de noviembre de 2013

La Masonería como concausa de la Revolución francesa



Mientras la revolución americana, que condujo luego a la fundación de los Estados Unidos de América, fue, sin sombra de duda, liderada por personas pertenecientes a la Masonería, entre las cuales estaba el primer presidente, George Washington, para la revolución francesa no es tan sencillo adivinar un nexo certero entre las logias masónicas (por lo demás frecuentes en Francia del siglo XVIII) y el fin de la monarquía absoluta.
Además, mientras en América la monarquía británica era vista como un poder oprimente y lejano, y por tanto la mayoría de los americanos era favorable a la autodeterminación, en Francia la monarquía tenía raíces seculares, y eran muchos quienes, si bien querían disminuir el descontento social de las clases bajas, eran favorables a un rol constitucional del rey.
La revolución se desarrolló luego de algunos cambios trascendentales.
Ya a partir de la mitad del siglo XVIII, la influencia de la Ilustración había puesto al hombre en el centro del mundo y había puesto en duda el oscuro concepto de “derecho divino” que estaba en la base del poder monárquico.
La idea de que un hombre fuese puesto en la cima de un Estado de por vida y que pudiese gozar indefinidamente de un poder absoluto y de enormes privilegios y beneficios en menoscabo de masas enormes de personas comenzaba a ser considerada errada.
En Francia del siglo XVIII, la mayoría de la población, el llamado “tercer estado”, estaba furiosa también contra el clero, que tenía inmensos privilegios.
Prácticamente la nobleza y el clero estaban exentos de impuestos por ley, mientras que los súbditos cargaban con tributos pesadísimos.
De otra parte, al interior del “tercer estado” se había creado una masa de burgueses que había asumido mayor poder económico en el curso de los años, pero viendo su capital carcomido por impuestos opresivos, pedían con todas sus fuerzas un cambio que pudiese darles un respiro.
El terreno para un cambio trascendental era fértil, lo cual llevaría en pocos años al fin de la monarquía absoluta y a la proclamación, aunque tras varias vicisitudes y problemas, de la república.
¿Quién fue el inspirador de este cambio de época tan importante en la historia de la cultura occidental?
Hay autores que señalaron a algunos grupos pertenecientes a la Masonería como los inspiradores y propugnadores de este evento histórico, uno de los más importantes en el ámbito socio-político de Europa.
Hay que recordar que en Francia existían, antes de 1789, más de 600 logias, y el número de masones alcanzaba casi los 80.000.
Algunos inspiradores del sentimiento revolucionario como Montesquieu, Marat, Voltaire, Rousseau, Danton, D’Alambert, Condorcet y Robespierre, habrían sido masones. El lema masónico “libertad, fraternidad, igualdad” fue incluido en el proyecto revolucionario y, además, el creador del himno de la revolución, La Marsellesa, fue un masón: se llamaba Leconte de L’Isle.
El primer autor que señaló en la Masonería la causa del cambio trascendental que estaba por venir fue François-Henri de Virieu.
En 1786, Ernst August von Göchhausen, en su libro “Revelaciones sobre el sistema político mundial”, descubrió en una conspiración masónica la concausa de una revolución que habría desencadenado trastornos mundiales.
En 1790, Antoine Estève Baissie y, en 1791, Jacques-François Lefranc denunciaron los efectos de una conspiración masónica tendiente a volcar el equilibrio del poder preconstituido.
En 1797, el sacerdote jesuita Augustin Barruel y el estudioso escocés John Robinson plantearon la tesis de que más allá de la situación desastrosa en la cual estaban sometidas las masas de campesinos y pequeños artesanos, continuamente maltratados por tasas injustas que servían sólo para el mantenimiento del rey, de la nobleza y del alto clero, hubo justamente una preparación metódica del proceso revolucionario que habría encendido la llama de la libertad en las mentes de los súbditos.
También en el siglo XIX fueron muchos los autores que indicaron la Masonería como el proceso que impulsó y guió a la revolución.
Por ejemplo, Lorezno Hervás y Panduro quien, en 1807, en su libro “Causas de la revolución francesa”, señaló a la Masonería y al calvinismo como las fuerzas que contrastaron la monarquía absoluta y el clero. En los años sucesivos a la revolución, en efecto, el clero perdió muchísimo de su poder. Le confiscaron las propiedades de tierras y le revocaron los privilegios.
También el masón Albert Pike, en 1872, en su libro “Moral y dogmas del antiguo rito escocés de la Masonería”, sostuvo que la revolución francesa fue causada en parte por los ideales de libertad, fraternidad e igualdad de la logia de Francia.
Uno de los documentos fundamentales que se aprobaron durante la revolución francesa fue la “Declaración de derechos del hombre y del ciudadano” (1789), con la cual se definieron los derechos personales y colectivos de los seres humanos.
Importante subrayar que la “Declaración universal de los derechos del hombre y del ciudadano” fue traducida al español por primera vez por Antonio Nariño en 1793 en Bogotá. Este acontecimiento es relevante porque haría surgir en el espíritu de los suramericanos aquel sentimiento de rebelión que luego terminaría por despertar las primeras chispas de la revolución latinoamericana contra la monarquía española.
En una representación simbólica de la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” (foto principal), se ilustra al ojo omnisciente, uno de los símbolos de la Masonería, encima de la estela donde están incisos los artículos.

YURI LEVERATTO
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