viernes, 20 de julio de 2012

El mundo ancestral de los indígenas Auca


Los Huaorani, llamados también Auca, son aproximadamente 3000 y viven en un territorio de alrededor de 13000 kilómetros cuadrados en la jungla amazónica ecuatoriana.
La mayoría de ellos reside de forma permanente a los márgenes de algunas misiones. Sólo pequeños grupos de Auca viven en la selva; sin ser no-contactados, son una etnia que vive en aislamiento voluntario.
Su lugar de origen es una porción de selva comprendida entre el Río Napo y el Río Curaray, mientras que al este, el territorio ancestral confina con el Río Yasuni.
Antiguamente, los Auca se distinguían por su gran habilidad en la caza. Utilizaban cerbatanas con las cuales lanzaban flechas envenenadas con “curare”.
Por lo general, para estos indígenas el veneno no sirve sólo para matar, sino que también es un medio para introducirse en el mundo de la magia. Si el veneno es manipulado con cuidado, siguiendo ritos adecuados y normas antiquísimas, el efecto obtenido será mayor.
A veces, no obstante, la caza no da los frutos esperados. Animales como el tapir o el pecarí son cada vez más escasos en las selvas del Yasuni y entonces los indígenas deben alimentarse por medio de la agricultura, cultivando mandioca y plátano, principalmente.
Según los Auca, cuando alguien muere, la causa no es una enfermedad, sino un conjunto de flujos negativos o incluso un maleficio hecho por algún enemigo.
A tal propósito los Auca crían animales pequeños como simios, que mantienen a su lado como si fueran barreras contra eventuales maleficios. En práctica, el animal sirve de escudo protector y absorbe cualquier influjo negativo dirigido al componente de la familia. Otras veces se observó que los Auca mantienen en cautiverio a aves rapaces como las arpías. En efecto, las arpías cumplen un rol central en la mitología amazónica: son los animales que se encargan de transportar las almas de los difuntos al inframundo.
Otro concepto importante de la cultura de los Auca es la búsqueda del equilibrio. Una persona que por cualquier razón acumule bienes materiales o tenga conocimiento de ciertos conceptos, produce un desequilibrio en la comunidad. Es necesario entonces que la abundancia tanto de conocimientos como de bienes materiales sea compartida en comunidad, sea accesible a todos, sea colectivizada. Por ejemplo, un miembro de la comunidad que se encuentre en posesión de particulares secretos en el ámbito de las propiedades benéficas de las plantas medicinales y que no los divulgue, puede provocar envidias, o bien, malestar e influjos negativos en el círculo de la comunidad.
Para restablecer el equilibrio se puede lanzar un maleficio al sujeto en cuestión, de modo que la causa del conflicto desaparezca.
Obviamente, cuando el uso del maleficio excede los objetivos que se habían propuesto, se habla de magia negra. Esta magia negra, que a veces influye de tal forma en la sicología de los sujetos hasta provocar la muerte, es causa indirecta de conflictos entre clanes, que a veces terminan con el asesinato del chamán que provocó el maleficio.
También la concepción de la muerte en los Auca es especial. Según su filosofía, el alma sobrevive al cuerpo de acuerdo con el tipo de muerte que sufrió. Además, la clase de muerte define adónde va el alma cuando se separe del cuerpo. Por ejemplo, el alma del sujeto muerto por causas de guerra, compartirá su existencia futura con almas que pertenecían a sujetos que murieron de la misma manera.
El alma de quien muere a causa de una magia negra no podrá separarse del cuerpo y permanecerá en una fase de cautiverio al interior del cráneo, en una especie de nube negra, por toda la eternidad.
Por desgracia, el mundo ancestral de los Auca está hoy en constante peligro.
Su territorio, que se sobrepone al Parque Yasuni, está exento de explotación petrolífera, pero al interior del mismo hay ya 5 zonas utilizadas para este fin, dadas en concesión a un número equivalente de empresas. Todo eso causa no solamente contaminación debido a pérdidas ocasionales de petróleo, sino también deforestación por la construcción de calles y pueblos, y obviamente trastorno a los nativos Auca, que son a menudo contratados por las empresas que tienen necesidad de mano de obra económica.

YURI LEVERATTO
Copyright 2015

Traducción de Julia Escobar Villegas
julia.escobar.villegas@gmail.com

martes, 10 de julio de 2012

Etnia Guambiano




Para conocer a los indígenas Guambiano (llamados también Misak), se debe primero que todo viajar a Popayán, la capital del departamento del Cauca, en Colombia.
Popayán es una ciudad bellísima: sus amplias calles y los edificios blancos de estilo colonial dan un aire de amplitud y de serenidad. Fue fundada por Sebastián de Belalcazar en 1537 y por mucho tiempo fue sede de un importante gobierno, del cual se administraban inmensos territorios amazónicos.
Para llegar al territorio habitado por los Guambiano se viaja en buseta hasta Piendamo y luego hasta Silvia, a aproximadamente 2600 metros de altitud sobre el nivel del mar. Según los últimos datos oficiales, su población llega a poco más de veinte mil personas esparcidas sobre un territorio montañoso, con extensión de más de dieciocho mil hectáreas.
En cuanto al idioma Guambiano, llamado Wam, algunos lingüistas lo clasifican en la familia de las lenguas Barbacoas, otros en cambio consideran que pertenece al grupo lingüístico de las lenguas Chibcha.
Si la primera tesis fuera demostrada, se podría afirmar que los Guambiano son lejanos parientes de los indígenas Awa, Kamsá y Cofán, que viven en el sur de Colombia y en el norte de Ecuador.
En efecto, existe la hipótesis que considera que los Guambiano provienen de Ecuador, probablemente siguiendo a Sebastián de Belalcazar, quien en 1536, marchaba hacia el norte en busca de El Dorado. Otras tesis sostienen que los Guambiano han vivido siempre en el área del río Cauca y que fueron obligados a dirigirse hacia el interior a causa de la colonización española a partir del siglo XVI.
Según los últimos estudios de la cosmogonía Guambiano, se llegó a la conclusión de que este pueblo está caracterizado por un sistema dual: sol-luna, masculino-femenino, calor-frío. El universo de los Guambiano está habitado por seres espirituales, algunos benéficos, otros malignos, que pueden influenciar el espíritu de las personas. Uno de estos seres maléficos es Nuguwaymasig, el cual, según las tradiciones, puede asumir varias apariencias.
Según las creencias populares Guambiano, el frío está asociado con lo impuro. La mujer en período menstrual es considerada responsable de difundir enfermedades. Para curar las enfermedades se asiste a una ceremonia llamada Pishimaruk, en la cual los curanderos, utilizando hierbas y cereales ‘calientes’, como coca y maíz, ahuyentan del enfermo el espíritu maligno y desinfectan de este modo el cuerpo del paciente. El curandero de los Guambiano es llamado Murbik, y es conocedor de plantas, además de ser intermediario entre el hombre y los espíritus que viven en el más allá.
A causa de la expansión de la población colombiana de origen europea, los Guambiano tuvieron que adaptarse a una nueva vida. En el curso de los siglos fueron construidas nuevas calles y numerosos colonos se establecieron en la zona.
Las relaciones matrimoniales de los Guambiano son exogámicas, es decir que el hombre tiende a buscar a su esposa fuera de su clan originario.
Hoy en día el rito matrimonial se celebra cumpliendo los dogmas del cristianismo y esto explica qué tan importante fue el proceso de asimilación de los Guambiano a la cultura colombiana-europea.
A la base de la economía de los Guambiano está el autoconsumo.
Los tejidos los producen las mujeres, que utilizan rudimentarios telares de madera de origen precolombina. Los ancianos producen, en cambio, el típico sombrero, llamado Tampalkuare, hecho de fibra vegetal entrelazada y cosido en forma cónica.
La agricultura, con la producción de maíz, trigo, yuca y fríjoles en las zonas más cálidas y papas, cebollas y ulluco (un tipo de tubérculo), en las zonas más frías, es la fuente primaria de producción de alimento.
El vestido tradicional de las mujeres Guambiano, usado aún hoy, es una falda negra, con una camisa de un solo color, comúnmente azul o rojo. Utilizan además un chal de color (normalmente azul con bordes blancos) y un sombrero de lana, tipo bombín.
En cuanto a lo político, los nativos Guambiano son gobernados por un Cabildo, autoridad introducida en el periodo colonial por los españoles. Sus funciones son varias: el control de la moral y la vigilancia del orden público.
A menudo, los ancianos, que viven en las partes montañosas más aisladas, a quienes se les atribuye más experiencia y sabiduría, ocupan puestos de responsabilidad en la administración de la comunidad de los Guambiano.
Últimamente los Guambiano aprobaron una ley que pretende proteger el territorio y dar a los indígenas consciencia sobre sus derechos y deberes. Con esta ley se prohíbe a cualquier empresa externa establecerse en las tierras de los Guambiano, sea para la explotación de los suelos como de las aguas y además se prohíbe la introducción de cualquier producto manipulado genéticamente.
En el territorio de los Guambiano no existe la propiedad privada. Las tierras y las casas gozan de un estatuto especial concedido por el gobierno colombiano, por lo que son consideradas comunitarias, inalienables e imprescriptibles, adjudicadas por el Cabildo a todos los miembros de la comunidad para su usufructo.
El pueblo de los Guambiano, que estuvo sometido y oprimido por aproximadamente cinco siglos, obligado a vivir en espacios estrechos porque las mejores tierras estaban ocupadas por los colonos españoles, ejerció desde hace 30 años un proceso de recuperación de los propios territorios ancestrales, de la autonomía, lengua, cultura, pensamiento filosófico e historia. Muchos dirigentes y miembros carismáticos de la comunidad decidieron reconstruir el pasado de la etnia, basándose en documentos históricos, pero también en descubrimientos arqueológicos. Combinando la etnografía y la arqueología, etnoarqueología, algunos investigadores intentaron remontarse a las migraciones iniciales de grupos indígenas centro-americanos en Suramérica, que tuvieron lugar hace aproximadamente diez mil años antes de Cristo.
Muchos históricos científicos afirmaron, en el curso de las décadas pasadas, que a los indígenas americanos les falta el concepto de historia, que no tienen el sentido histórico, que son sociedades frías.
Cuando, sin embargo, los Guambiano comenzaron a proponerse la recuperación de su propia historia, alrededor de 1980, muchos investigadores tuvieron que retractarse y admitir que el concepto de ‘historia’ no es solamente occidental, sino que pertenece a todos los seres humanos, si bien considerado bajo aspectos diferentes, más ligados a los ciclos naturales para los nativos americanos.
¿Cómo fueron redistribuidas las tierras y asignadas a sus verdaderos propietarios? En primer lugar, se dio el rito de reconocimiento recíproco entre la Madre Tierra y los Guambiano. Las tierras fueron recorridas bailando y tocando flautas y tambores. Se pensó de inmediato que el mejor modo de trabajarlas era adoptando la propiedad y el trabajo comunitario. Era, sin embargo, difícil ponerlo en práctica, porque siglos de sometimiento habían vuelto confusas las peculiaridades típicas de los Guambiano. Habían perdido su historia: era necesario recuperarla.
En 1982 se constituyó el Comité de Historia, en el intento por recuperar toda tradición. Se habló con los ancianos, intentando recuperar los mitos y las legendas, se escavó, con la ayuda de arqueólogos, en los valles, encontrando fragmentos de vasos de cerámica del período pre-colombino y se consultaron los archivos históricos de las bibliotecas de Popayán, Quito, Lima y Santa Fe de Bogotá. Para dar nueva vida a los conocimientos que se habían perdido en el pasado, los Guambiano utilizaron también la toponomástica: los nombres de los lugares (montañas, ríos), decían muchas cosas del pasado y por tanto podían dar muchas indicaciones al presente.
En 1986 los miembros del Comité de Historia presentaron los resultados de sus investigaciones y se fundó un museo de la cultura Guambiana. De todo esto resultó que la historia está viva para los Guambiano, que continúan viviendo, siguiendo las indicaciones ancestrales de sus antepasados.

YURI LEVERATTO
2008 Copyright

Bibliografía:
GIUSEPPE ESPOSITO – Historia de la investigación arqueológica en América Latina: una comparación de metodología y perspectivas. (2001) – Tesis de grado en Letras Clásicas, énfasis arqueológica, en la Universidad de Salerno (Italia).